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El proyecto contempla la realización de una serie de espacios de uso totalmente público con el objetivo de integrar el proyecto a la ciudad. Así como de dotar a esta de nuevos espacios diseñados para la convivencia y el disfrute no solo de la gente que visita la Fira, sino de todos aquellos que viven trabajan o pasen por esta zona.
El diseño de estos espacios está basado igual que el proyecto de arquitectura del recinto en formas orgánicas y elementos de la naturaleza.
Por ejemplo el caso de la urbanización de Joan Carles 1, el proyecto consiste en un parque construido encima un gran aparcamiento subterráneo. Proyectando la trama del parking en la superficie y fundiéndola poco a poco hacia formas más naturales, se intenta expresar la unificación de la naturaleza con un orden artificial. Esta “trama emergida” transmite un efecto de transición de un orden geométrico y rígido hacia un orden más orgánico y humano.
Siguiendo esta trama emergida se colocan el pavimento de hormigón prefabricado y el césped, se levantan varios montes y se construyen unas pérgolas de malla de barras de hierro, diseñadas como si estuvieran naciendo desde la tierra. |